El primer lugar que Antojitos visitó en este mes de diciembre fue el Hospital Ernesto Segundo Paolini de San Juan de Colón estado Táchira.
La lectura que se disfruta en familia
fortalece los lazos entre la misma; pues, les regala momento en los cuales
comparten juntos, con el libro entre ellos. Para los familiares que se hallan
en un ambiente hospitalario leer con sus niños les permite distraerse de la
realidad que viven y el ambiente en el que se encuentran. Al ver a sus seres
queridos disfrutan de un texto, el familiar disfruta también de la historia,
las imágenes y juega con los sonidos que encuentra dentro del libro. Se
convierte en un promotor de lectura qué esta animando esta actividad. Tal fue
el caso de los padres de los pequeños pacientes internos en el hospital: Se
animaban e integraban a la jornada. Conversaban con las imágenes y narraban una
historia a sus niños. De esta manera, la lectura de imágenes como primera
estrategia, fue un éxito.
A
los niños les gustan los animales. Y para animar la Lectura de Leo y las Ranas
“Tolerancia” Las promotoras utilizaran unos guantes los cuales, en cada dedo, tenían la imagen de un animal que es personaje del cuento. Jugaban con la
historia mientras enseñaban sus personajes. Así como también, establecieron un
conversatorio sobre los animales. Los niños señalaban a los animales y, en
algunos casos, imitaban sus sonidos.
Las
ilustraciones y sus colores permitieron que los más pequeños, junto a sus
familiares, disfrutaran del texto. Por lo cual, las promotoras aprovecharon
este recurso para llevar el libro hacia los niños, independientemente de su
edad. Y entre juegos compartieron las imágenes que acompañaban las historias.
Para el día, martes 16 de diciembre, la jornada se desarrolló en la
Biblioteca Pública “Herlinda de Arias” de la misma ciudad. Se organizó a través
de estaciones de lectura. Previo a la ejecución de las mismas, se brindó el
espacio para que los niños y sus familiares disfrutaran de los libros. Y se
generó la lectura compartida entre ellos. Lo cual, dió un espacio de confianza
entre los niños, el ambiente dónde estaban, la promotora y, por supuesto, los
libros.
En la primera estación, se hallaba el texto Rabo de Gato, para el cual la
promotora llevó, el rabo (dibujado) que aparecía en la historia y se sentó en
círculo junto a su grupo para leerlo en voz alta. En esta actividad, una madre
se integró a la jornada y funcionó también como promotora.
Para la siguiente estación, la promotora enseñó a su grupo fichas dónde
aparecían los personajes relacionados con los cuentos de Sapo.
Preguntó si alguien deseaba leer en voz alta y, una de las niñas participantes,
se motivó a ejercer esa actividad. Tomó el libro con seguridad y leyó para el
grupo mientras enseñaba las imágenes. Al finalizar su lectura, la promotora
estableció el conversatorio y todos los niños participaron con entusiasmo,
comentaban, por ejemplo, Pobre Sapo todo lo que le pasaba pero al fin quedó con
pata, hay un pajarito negro que siempre aparece en el cuento, el sapo le
dibujaba corazones... Luego, la promotora leyó Sapo y el Ancho Mundo y, al
finalizar, enseñó nuevamente las imágenes, le preguntaba a cada niño a que
escena del cuento pertenecía y ellos, con asertividad, lo explicaban. También,
la promotora volvió a narrar pero equivocaba algunas partes con la intención de
percibir la atención de los asistentes; todos estuvieron atentos; daban una
palmada cada vez que había un error y explicaban cuál era la parte del cuento
correspondiente y acertaban con sus explicaciones.
Seguidamente, con la historia “Luisito y las Mariposas” La promora enseñó
un afiche con insectos para generar el conversatorio sobre ellos y los niños,
luego, detectaran cuál se encuentra en el cuento. Esta historia solo tiene imágenes así que se enseñaron las mismas y los niños, con entusiasmo, contaron
que era lo que veían: Luisito, sacó antes de tiempo a la mariposa, ahí se ve la
tijera (Este elemento de la ilustración los ayudo a entenderla) Señalaron los
insectos que aparecían. Todo el grupo fue participativo. Luego, al dirigirse a
la siguiente estación, se leyó “Verduras y Travesuras” Rimas sobre verduras que
viven historias divertidas, la promotora las leía e invitaba a sus grupos a que
las leyeran y memorizaran para que las repitieran . Este juego fue divertido y
permitió que los niños vivieran la lectura por placer y entretenimiento.
Después, para la Sorepresa de Nandy se enseñaron todas las imágenes alusivas al
cuento antes de leerlo para que los niños realizaran hipótesis. Luego se leyó y
cada participante tomó dos imágenes con las cuales inventaban una historia
nueva y la contaban al grupo. Asi, una vez más las ilustraciones sirvieron para
que los niños colocaran en práctica su capacidad creativa y se motivaran a
narrar a partir de lo que las imagenes les ofrecían.
Para finalizar, se leyó en voz alta Rosaura en Bicicleta y se hizo una
ronda de preguntas- respuestas para determinar la atención que los niños
mantuvieron durante toda la jornada.










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